Caza de brujas estudiantil

 A veces, me siento enrabiada de ver excelentes películas, con trasfondos increíbles, pero ser directamente opacadas por producciones más comerciales y "standard" en la industria. Y el mayor ejemplo que me llevo de los oscars de este año es: Sala de Profesores. Este filme, a pesar de recorrer y ganar festivales de manera disimulada, a logrado la nominación a mejor película extranjera. 

La premisa planteada al inicio parece simple, en un colegio de Alemania han empezado a ocurrir robos con bastante frecuencia, por ello los profesores se sienten obligados a resolver el misterio de quien es el responsable. Pero, la cosa no queda ahí, durante el metraje seguimos a Carla Nowak (interpretada por una excelente Leonie Benesch) una profesora primeriza, la cual, se idealiza a si misma como el estándar de profesora perfecta. Junto a ella nos adentraremos en esta caza de brujas, donde a medida que pasan los segundos, se entremezclan argumentos cada vez más complejos. 

El director de la obra Iker Çatak, tiene claro su propósito desde el minuto uno, adentrarnos de lleno en una montaña rusa de ansiedad. Todos los detalles de esta película, establecen claramente el sentimiento que alberga el director. 

La primera cosa que llama la atención sobre la película, es la decisión de ser un filme rodado en 4:3, lo cual al inicio me hizo dudar, ya que suele ser una aspect ratio usado en películas con un propósito claro de magnificar alguna cuestión visual o de tiempo. Conforme avanzas la película te das cuenta, de cómo con esta elección logran abarcar a ella de una manera más cerrada en pantalla, haciendo que no conectemos tanto con el lugar, si no con ella, y con la claustrofobia que conlleva la situación. 

Con ello, el magnífico trabajo de fotografía, con planos más abiertos desde el punto de vista de la protagonista, pero sin embargo con encuadres más cerrados sobre ella, lo cual nos hace conectar con su punto de vista de una manera impresionante. El uso de la cámara en mano, para aportar esa sensación documentalista y realista funciona. Lo que a un nivel más personal no me llega a cuadrar mucho son los escasos zooms empleados, no por su uso, si no por su escasez, lo cual impacta una vez que ocurre y nos saca un poco de la película. 

El guión no hace más que sorprender con sus giros y sus innovaciones narrativas. Aun así, ahí es donde más encuentro que resbala. El hecho de tratar de aportar tantos argumentos relacionados con diversos temas, causa que al final no logra acertar de pleno con el impacto y queda un poco como una lluvia de ideas poco desarrolladas. 

El arte de la película, aunque no se deja mucho preciar, es preciso. Aulas frías con grandes espacios vacios, que nos llenan esa sensación de soledad a la que se enfrenta Carla, se ve representada en la clase en la que imparte. 


En general, una rabia que una película innovadora, con una presencia visual minimalista y acertada, se esté llevando tan pocos halagos. A veces hay que dar paso al cine un poco más independiente para abrir los ojos y darnos cuenta que hay un amplio mundo de narrativas novedosas que funcionan tan bien como esta. A pesar, de tener por sentado que esta obra no ganara su nominación, me quedo con la experiencia que me trajo verla, y de la larga reflexión con la que me dejó tras finalizar. 


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