S.XIX, Londres, flores, bailes y cotilleos
Querido lector,
Los Bridgerton es una serie de época creada por Chris Van Dusen y producida por Shonda Rhimes. Esta está basada en las novelas de Julia Quinn, las cuales narran la vida de la alta sociedad londinense durante el periodo de Regencia inglesa de principios del S.XIX. No muestra como estas vidas, principalmente las de los miembros de la familia Bridgerton, se van desmoronando cuando sale a la luz un diario repleto de escándalos, escrito por la misteriosa Lady Whistledown.
La serie se estrenó el 25 de diciembre de 2020 en Netflix y, desde ese momento, consiguió un éxito mundial siendo una serie excepcional y destacando en el uso de la música.
Un conflicto muy presente en el ámbito de la televisión, sobre todo en los últimos años, es: ¿se pueden usar canciones modernas en series de época? Los Bridgerton deja claro que sí pues, su banda sonora contiene canciones míticas de las últimas décadas versionadas en composiciones clásicas, realizada únicamente con instrumentos de cuerda frotada, que encajan perfectamente con la ambientación. Con esto consiguieron una melodía que, sin duda, nos conquistó a todos.
Todas estas canciones fueron elegidas por razones especificas, ya que, cada una es increíblemente profunda, poderosa y emocional a su manera. Además, el creador asegura que el pop es el punto de partida: encaja con el estilo de la serie y son canciones reconocibles que nos transmiten alegría y emoción. Dar este innovador enfoque a las canciones de pop moderno es algo realmente interesante, hay que tener en cuenta ritmos, sentimientos y orquestar melodías modernas de la forma más tradicional.
Junto a esta parte realizada por el cuarteto de cuerda Vitamin String Quartet y Duomo, entre otros; también cuenta con una banda sonora original, compuesta por el pianista británico Kris Bowers; y la utilización de piezas clásica de grandes como Mozart, Dmitrij, Vivaldi, Strauss, Beethoven o Shostakóvich. Así, nos encontramos ante un mix generacional, una banda sonora que, realmente, traspasa las fronteras del tiempo y no se encasilla en ningún género concreto.
Por lo tanto, con estos vestuarios llenos de glamour, los extravagantes tocados y la inconfundible y peculiar banda sonora, tenemos una serie extraordinaria, que nos transporta al Londres del siglo XIX, no invita a adentrarnos en los bailes de salón, las presentaciones en sociedad y los escándalos propios de las élites del momento. Una autentica experiencia inolvidable que no recomiendo perderse a nadie.
Atentamente,
Lady Whistledown




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