Una historia cotidiana
Desconectar es un corto de tres minutos que, pese a su corta duración, aprovecha cada instante para contar una situación que, quien más y quien menos, ha vivido en primera persona o de manera cercana. La historia es simple y cotidiana, una mujer trabajadora llega a su límite y, en medio de una reunión, huye de la ciudad buscando calma para desconectar.
Visualmente, los escenarios están muy cuidados, todos transmiten esa paz que busca nuestra protagonista. La presencia del color verde y la ausencia de otras personas no hace más que reforzar el mensaje de que Julia ha encontrado el lugar donde va a poder desconectar totalmente.
El juego del cambio de planos, entre planos generales y planos medio cortos o, incluso, primeros planos, hace que se cree un ambiente más dinámico. Utilizan planos generales gracias a los cuales conocemos las localizaciones y los intercalan con primeros planos y planos medio cortos para ver cómo el estado de ánimo de Julia va cambiando.
Sin embargo, el sonido es el único tema que no me termina de cuadrar. Durante el principio del corto oímos una llamada telefónica, poco tiempo después Julia recuerda esa conversación pero con partes que no hemos oído previamente. En ambos casos se utiliza un sonido telefónico y eso hace que parezca que hemos pasado por alto algún fragmento de la conversación. Por otro lado, hay pequeños desniveles en el nivel del audio en momentos específicos sin una razón lógica y cortes de audio un poco bruscos.
Más allá de los aspectos ya mencionados del audio, el corto es visualmente muy bonito y cuidado, con una historia cotidiana y un ritmo que hace que te quedes en la silla hasta que acaba.


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